miércoles, 3 de junio de 2015

Volver

Y vale la pena volver, vale la pena abrir de nuevo los ojos. Poder ver esa mirada intimidante que llena la mía de infinito cariño, que llena de risas mis días, que hace que yo le sonría. Lo logró, entró, llegó y ahora espero que su estadía sea eterna mientras dure. Y que dure lo necesario, lo justo y preciso.

Qué ganas tan lindas de escribir y llenar de letras un espacio en blanco, llenar de nombres la palabra "Mi" y solo él comprende lo que hoy escribo. María le da gracias infinitas a la vida por llegar a su vida, le da gracias por el poco tiempo que ha permanecido y por las ganas increíbles que tiene de estar y ser, mucho tiempo más. Gracias por los pocos cigarrillos pisados y los muchos dulces reprochados, las cervezas compartidas como si fuesen jugo de mora, los regaños provocados, las preocupaciones causadas sin intención, los "perdón" siempre tan sinceros, los dolores acompañados, las angustias compartidas, las energías de luz, las peleas intensas, los besos aún más intensos y los abrazos eternos.

Que sean quince minutos, quince horas, quince días, quince meses, quince años, quince siglos... quince eternidades que la vida quiera que yo permanezca entregando quince almas, quince corazones, quince besos, quince abrazos, quince maneras de pensar. Que sean quince las veces que se piense dejar, alejar e ir. 

Que sean quince veces quince.
Quince veces gracias.
Quince elefantes se balancean leyendo quince veces esta manera de volver.

domingo, 3 de mayo de 2015

Soleil, la luz que humedeció mis ojos

Sabes que tienes que escribir cuando algo te hace llorar, reír, vivir. Y hace tanto tiempo que no escribo, aunque esté viviendo y riendo como nunca antes lo había hecho. Ayer era sábado, ese día casi siempre insoportable, el típico día en el que uno busca qué hacer. Pero yo había ahorrado mucho tiempo para ir a Corteo, y mis amigos eligieron el día sábado para vivirlo.

Logré, al igual que muy pocos, entrar al lanzamiento de la carpa, entrevistar al Productor General del Soleil y justo cuando pensaba que no podría ser más feliz, entré a la función, 8:00pm. No hay nada más especial que disfrutar un espectáculo tan increíble al lado de alguien que vive y siente como tú, que sabe lo que es admirar, dibujar, pintar, actuar, cantar, tocar. Y yo lo hice, teniendo la certeza de que sería una de las mejores decisiones tomadas hasta ahora.

Pero es que fue un show tan único que no existen palabras precisas para describir lo que se sintió o vivió, pero hoy, justo aquí, intentaré hacerlo. Advierto: No prometo nada.

...

Un telón que cubría el escenario estaba justo en la mitad: eso fue lo primero que me hizo llorar; la silla que me ponía justo en la mitad donde nada me impedía ver la escena,  las crispetas y gaseosa que mis amigos compraron para comer, porque YO. Empezó el show, apagaron las luces y únicamente se iluminaba el escenario, se levantó el telón y aparecieron los ángeles, cuyas alas blancas eran como esas que uno sí se imagina cuando cree en las hadas.

Los artistas tenían un nivel tan alto, que yo solo pensaba en la cantidad de veces que se tuvieron que caer para poder entrar a formar parte de tal show, distintos idiomas, música en vivo y el personaje principal que mantenía un acento 'argenticolombopaisa'; nunca supimos de dónde venía pero a todos sorprendió con su juego de 'pelota' entre Santa Fe y Millonarios, en el que recordé y reí como típico de una mujer que no sabe nada de fútbol, pero que disfruta.

Los aros, las varas, las escaleras, los payasos, el violín, los caballos, el cirquero, el miniteatro, las máscaras, las bailarinas, la tramoya, la pelota de golf, las mujeres, los hombres. Todo tan impactante, sorprendente e inigualable. De esos eventos que terminan y uno dice: "Pagaría lo mismo y hasta más por volver a verlo".

Eso sin contar a Valentina, la miniactriz, más 'mini' que yo, cuyo talento explota hasta el cielo y más allá, que entre 6 globos púrpura volaba de un lado a otro siendo la más feliz y única del planeta Soleil, siempre fiel a su acompañante, siempre fiel al arte que nunca quisiera dejar. Y su impresionante puesta en escena de Romeo y Julieta al lado de otro miniactor, cuyo talento fue la ternura y pasión. Éste, el momento más elegido, el favorito. Éste, el que hizo llorar.

Y para culminar, un cuadro especial de dos personajes que se encontraban entre telas, entre risas, sueños, visiones y tristezas. Se soltaron, la dejó volar, la dejó ser... Y él solamente observaba, la anhelaba, se veían y reían; hasta que quisieron volar, ser, ver y reír juntos, con los pies en la tierra. Y sí, beso. Dulce beso. Ahí está: la segunda vez que lloré.

La cantidad de detalles grandes y pequeños que hubo, hoy no escribo porque solamente quiero guardar en mi memoria, pues soy la persona más egoísta como con todo lo que he ido a ver. Pero, finalmente salieron al escenario y también al cielo, todos los personajes. Ángeles, bicicletas, malabaristas, payasos, animales, músicos, actores, cirqueros, ARTISTAS. Encendieron las luces, sus sonrisas nos miraron desde allí, aplaudimos hasta que las manos comenzaron a doler y la luz se movió por toda la carpa. Dos horas y media de placer, único placer y satisfacción. Me levanté, cerré los ojos y vi a Soleil, la luz que humedeció mis ojos.

martes, 31 de marzo de 2015

Caín, el hermano que asesinó únicamente sobre el escenario

Era una tarde fría y lluviosa de sábado. Sí, sábado; cuando lo conocí. Fue hace 7 años, en septiembre y desde ahí, muchos profesores, amigos, conocidos y enemigos hemos tenido en común. Lo vi por primera vez en un ensayo de "El niño del helado de chocolate", esa obra de teatro que hizo que por primera vez compartiéramos un escenario. Su cabello es castaño claro, su voz es gruesa y me hace recordar un violín, su sonrisa es su mayor característica y su alegría es de las más puras que se puedan ver, su nombre es Javier, como cualquier otro, pero su historia es distinta y única, justo como sus ojos.


Él no eligió la actuación, la actuación lo eligió a él, y fue a través de la televisión aunque conoció el teatro a los diez años cuando protagonizó una adaptación de "El Principito", cuyos libretos se los ayudaba a estudiar su hermano. Se define a sí mismo como "el actor de una familia de músicos", mientras observa concentradamente el cuadro "El grito" de Edvard Munch. La veterinaria es una de sus otras pasiones, estudió esa carrera y la ejerció durante un tiempo en Bucaramanga y Bogotá.


Recuerda con nostalgia que estaba grabando una telenovela del Canal Caracol hace ocho años: "El vuelo de la cometa", cuando su, ahora amiga, Natalia Bedoya le preguntó dónde estudiaba actuación y él, apenado, respondió: "La verdad, nunca he estudiado actuación". Esto lo hizo recapacitar sobre su necesidad de estudiar y decidió inscribirse en la academia Navia Artes Escénicas en el año 2007, donde estudió 3 años. Paredes pintadas, una casa grande dos pisos, un salón de espejos, un equipo de sonido de color negro, unas máscaras colgadas y una repisa llena de premios artísticos lo entusiasmaron.



Yadira Sánchez Cóccaro fue su primera profesora, quien le ordenó preparar un monólogo clásico durante media hora a él y sus otros compañeros en su primera clase de actuación. Es ahí cuando se da cuenta de que el empirismo no es suficiente. Fue la primera vez que lloró por esta pasión y recuerda con lágrimas las palabras que Yadira le dijo al finalizar la clase: "Si tú quieres ser actor, debes ser disciplinado. En la actuación no importa lo que tú hiciste hace veinte años, importa lo que estás haciendo ahora", palabras que nunca olvidó.

Se recuesta en el sofá y abre la cortina para recibir el sol en su cara y entre risas me cuenta varias de sus experiencias en el mundo artístico siendo homosexual. Se considera un "hombre, gay, heterosexual". Con una sonrisa expresiva en su rostro, explica que es un hombre de nacimiento, con orientación homosexual al que le gustan los heterosexuales. 


Cuando era niño le gustaba una niña del jardín, cuyo nombre era Claudia, a quién culpa de su orientación sexual sarcásticamente, y a quien recuerda aún con mucho cariño. Su primer novio lo tuvo a los 14 años cuando estaba en el colegio y así mismo, afirma que siempre sintió un gusto y preferencia hacia los hombres. "Nosotros creemos en un momento que somos las únicas personas que somos gays, nos sentimos como un bicho raro y en una sociedad moralista, llena de prejuicios, que todo lo critica, hay un momento en la vida en que se genera en ti una introversión y tú piensas: ¿Qué es esto tan raro?".



Sus expresivos ojos verdes se notaban avergonzados al sentir todas estas emociones, y fue ahí cuando sintió la necesidad de acabar con lo que él llama "clóset mental" y aceptarse a sí mismo antes de esperar que la sociedad también lo aceptara.



Con tantas palabras por decir, una voz temblorosa y suave, sentimientos encontrados y recordando a sus amigos y amigas transgeneristas, transexuales, lesbianas, gays, travestis e intersexuales que han sido rechazadas por su preferencia sexual, afirma que se necesitan oportunidades de trabajo que realmente cambien la mentalidad de la gente. "Que existan actores y actrices abiertamente LGBT de pie en un escenario  y al frente de una cámara. Sucede en el mundo, incluso en nuestro país. Eso necesitamos los artistas: oportunidades de trabajo. Poder ser lo que quieras, pero que en el escenario lo demuestres todo. La educación y el trabajo es un derecho que muchas veces no generamos, y a eso debemos apostarle: oportunidades laborales y sensatas".


Endry Cardeño es su gran amiga, a quien admira por ser una excelente actriz que rompió esquemas y rescata su excelente labor como figura pública que defiende sus derechos a nivel laboral y artístico en el medio. "Cada vez que una figura pública sale del clóset rompe un mito más, y esto logró Endry".

Nunca le han negado un empleo por ser homosexual y tampoco ha sentido un rechazo por su orientación sexual. incluso afirma que algunas veces se ha ganado más empleos por esto. "En el mundo actoral, la misma sensibilidad permite que haya personas LGBT, pues nosotros nos escondemos aquí porque podemos expresar y sentirnos justo como somos". Es allí cuando el arte se convierte en su Katharsis, esa dulce sensación que hasta ahora, no ha querido dejar atrás y que siempre lo libera de sus cargas positivas y negativas.
Sin embargo, tras unos minutos de silencio, recuerda con un poco de rabia a un mánager que hace un tiempo le recomendó que si tenía pareja, terminara su relación, pues no estaba bien visto que un actor fuera gay y esto le quitaría muchas oportunidades. Esto lo hizo darse cuenta de que el hecho de ser homosexual no tendría por qué influir en su talento o su capacidad laboral. Se llenó de poderes sobrenaturales y desde ahí, al salir a un escenario forma parte de un trance en el que expresa al público su personaje y demuestra su talento para pertenecer a las tablas; y allí sigue, sin dejarse derrumbar.

"Caín", ha asesinado más de dos veces pero sobre un escenario y frente a una cámara. Así le dicen de cariño sus amigos, aunque nunca le haya hecho daño a alguno de sus hermanos. Es un luchador incansable, actualmente Concejero Consultivo LGBT por el Derecho a la Salud y el Trabajo y apoya todas las causas sociales que protegen y garantizan el respeto a los derechos de las personas LGBT. Tiene un colectivo teatral llamado "3D PRODUCCIONES" del que, por casualidades inquietantes, he formado parte desde hace un tiempo. Además de dirigir, cumple una labor de inclusión, en la que no existe ningún tipo de rechazo.
Y es que su labor como concejero lo ha llevado a conocer muchas más historias que cada día le demuestras las distintas maneras de ver el mundo, ansía que su fuerza y valor, a pesar de las críticas que ha recibido su labor, prevalezca en su esencia para poder seguir defendiendo sus derechos como una persona homosexual, un hombre más, una persona más.
Finalmente, mi mirada fija y mi voz sonriente le susurra: "Gracias", mientras él se pone su chaqueta de jean, alista unos papeles de una reunión, toma su celular y luego de unos minutos de silencio, con nostalgia y alegría sincera adquiere valor para decirme: "No, gracias a ti".


jueves, 26 de febrero de 2015

Cabronas ganas.

¡Qué cabronas ganas de escribir esta noche! 

Estoy tan plena y feliz que siento que nada me falta, todo me llena y me absorbe de una energía tan pura y clara que a mi alrededor sólo puedo ver felicidad y armonía. Pero hoy me dio por extrañar, siendo así de feliz, Yo definitivamente escribo para que me leas, yo leo para que me veas, yo hablo para que me escuches. Esto se merece una entrada más en mi blog, aunque no estés seguro de si es o no para ti. ¡Ya lo puedes confirmar!

Y espero que hayas entendido.

Síguele regalando al mundo sonrisas, de esas bonitas que iluminan mi universo, tu lugar, mi lugar.
Sigue llenando de amor y pasión los corazones eternos y bonitos. Los más rojos, verdes, azules, morados y con arcoiris pintados, flores amarillas y dientes blancos. Sígueme llenando a mí y a todos de esa energía tan pura que cada uno tiene. Porque yo sí creo en eso, en el poder de tu mente, de mi mente. Sígueme regalando sonrisas porque son mis detalles favoritos y sigue haciendo al mundo feliz, llénalo de imágenes dulces y colores y síguete fijando en cada atardecer hermoso que el cielo te regala... de esos que salen a las 6 y media en pleno esplendor de Bogotá,  pues aunque el trabajo ahora no me permita disfrutarlo tanto, siempre será mío y también tuyo, y de esos amantes solares.

Y para concluir, sigue dudando sobre tu existencia entre palabras de esta entrada, sigue leyendo, agarrando, observando, comiendo, analizando, durmiendo, pero sobre todo sonriendo - me.

Que arte del placer a las letras nos siga uniendo.
Siempre gracias.