¡Qué cabronas ganas de escribir esta noche!
Estoy tan plena y feliz que siento que nada me falta, todo me llena y me absorbe de una energía tan pura y clara que a mi alrededor sólo puedo ver felicidad y armonía. Pero hoy me dio por extrañar, siendo así de feliz, Yo definitivamente escribo para que me leas, yo leo para que me veas, yo hablo para que me escuches. Esto se merece una entrada más en mi blog, aunque no estés seguro de si es o no para ti. ¡Ya lo puedes confirmar!
Y espero que hayas entendido.
Síguele regalando al mundo sonrisas, de esas bonitas que iluminan mi universo, tu lugar, mi lugar.
Sigue llenando de amor y pasión los corazones eternos y bonitos. Los más rojos, verdes, azules, morados y con arcoiris pintados, flores amarillas y dientes blancos. Sígueme llenando a mí y a todos de esa energía tan pura que cada uno tiene. Porque yo sí creo en eso, en el poder de tu mente, de mi mente. Sígueme regalando sonrisas porque son mis detalles favoritos y sigue haciendo al mundo feliz, llénalo de imágenes dulces y colores y síguete fijando en cada atardecer hermoso que el cielo te regala... de esos que salen a las 6 y media en pleno esplendor de Bogotá, pues aunque el trabajo ahora no me permita disfrutarlo tanto, siempre será mío y también tuyo, y de esos amantes solares.
Y para concluir, sigue dudando sobre tu existencia entre palabras de esta entrada, sigue leyendo, agarrando, observando, comiendo, analizando, durmiendo, pero sobre todo sonriendo - me.
Que arte del placer a las letras nos siga uniendo.
Siempre gracias.
