miércoles, 17 de septiembre de 2014
Ya era tiempo de escribir
En medio de tanta guerra, tanta tristeza, tantos tragos amargos que este país me ha hecho sentir ya era tiempo de escribir... Me quiero liberar de cada dolor que he sentido hasta ahora y lo cierto es que la felicidad ha prevalecido en mis hombros hasta el día de hoy y lo digo estando segura de que permanecerá por mucho tiempo más. La esperanza de que algún día recuperaré a ese amigo que cambió y nunca volverá a ser el de antes me sigue pesando mucho, especialmente en mi hombro derecho, la tensión que siento por él es absurdamente insoportable, la manera en que lo extraño es increíblemente roja... sí, roja: una mezcla entre ira y amor. Pero ese ahora no es el punto importante o al menos en esta entrada tan personal no quiero tocarlo más...Lo más lindo del mundo es que esta esperanza que está medio escondida entre mi espalda y mi pecho me enseña todos los días a confiar, a observar, a entender, a experimentar. ¡Y qué linda experiencia! pues lo mucho que lo extraño me demuestra lo mucho que lo espero. Y la felicidad, aunque él no esté, es permanente. ¡BOOM! Otro descubrimiento: Para aprender a ser feliz con alguien, debes aprender a ser feliz solo. Así la felicidad con otra persona es cuestión de elección, de dulce elección y no de necesidad, PUTA NECESIDAD. Así es la vida, se trata de caer y levantarse... mil veces, pero solo. Aprender a levantarse solo, así como caes solo, te levantas solo, aprendes a caminar solo, mueres solo, amas solo, te tientas solo. Y de eso se trata: De elegir completamente solo. Y si tu elección es ser feliz, lo serás. Luego te darás cuenta que en cada paso que das, mirarás a tu alrededor y elegirás a quién contemplar, qué mano tocar, que boca besar, qué cuerpo abrazar, qué ojos sonreír. Hoy quiero decir GRACIAS. GRACIAS a la vida porque en el momento preciso me dio la oportunidad de elegir ser feliz, de elegir a la alegría como mi NECESIDAD y de elegir al amor como la compañía eterna y satisfacción, placer, besos, helados y mucho arte. Porque me dio esta bendita adicción a escribir y porque en cada viento que de mi boca sale mientras escribo, se va un suspirito, un suspirito de vida que llega hasta tus ojos y te llena de emoción, contemplación, nostalgia y de amor... mucho, mucho amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario